El TSJM (Tribulaciones Santas de la Justicia Madrileñá), autoriza una congregación de beatas frente a la sede de un partido político, y semejante esperpento se sustenta en el amparo o triquiñuela anacrónica de la libertad religiosa o de culto.... hasta ahora el fanatismo religioso se congregaba en el entorno de la arquitectura románica con pestilencia a incienso a granel, pero los magistrados de las Tribulaciones Santas ante el ocaso vocacional de la cristiandad, no observan objeción en la conversión de infieles durante la jornada de reflexión electoral.
La justicia ex-pañolá no es imparcial, ni neutral, algunos togados, nostálgicos o no, han decidido interferir en la actividad política de una manera infame. ¿Independencia judicial? Nos infravaloran, nos toman por gilipollas. Son personas, con ideología, virtudes, valores y miserias...a los que se les otorga un poder desmesurado, encaramados sobre un pedestal de corporativismo acérrimo.
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