Fackijóo sólo abre la boca por dos motivos, el primero es por imperiosa necesidad gastronómica, y el segundo para recurrir a la mentira como herramienta política. Su comportamiento de pijo adolescente se manifiesta cuando retoza en el cenagal del engaño y traiciona a la veracidad en genuina pataleta púber, porque ansía alcanzar el poder. Éste cincuentón inmaduro aboga por una sociedad menos democrática.
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